LA AUTENTICIDAD DE LA BIBLIA Y SU PRESERVACIÓN A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

LA AUTENTICIDAD DE LA BIBLIA Y SU PRESERVACIÓN A TRAVÉS DE LOS SIGLOS

UN LIBRO PRESERVADO, SEGÚN LA AUTORA

El punto de partida de la autora es una afirmación de fe sobre la conservación del texto. En un manuscrito de 1888 recogido en Mensajes selectos, tomo 1, escribe que la Biblia «ha resistido los ataques de Satanás» y que «el Señor ha preservado este Libro Santo en su forma actual mediante su propio poder milagroso» (1MS 17.3). En el mismo capítulo aconseja: «Los hombres debieran dejar que Dios cuide de su propio Libro, de sus oráculos vivientes, como lo ha hecho durante siglos» (1MS 20.2).

El conflicto de los siglos aplica esta idea a la historia de la Iglesia. El capítulo dedicado a Wycliff reconoce que, antes de la Reforma, «hubo tiempos en que no existían sino muy pocos ejemplares de la Biblia; pero Dios no había permitido que su Palabra fuese destruida completamente» (CS 75.1). En el capítulo sobre los valdenses, la autora recurre a una imagen bíblica: «a semejanza del arca que flotó sobre las olas agitadas y profundas, la Palabra de Dios cruza ilesa las tempestades que amenazan destruirla» (CS 66.2).

COPISTAS EN LAS MONTAÑAS: LOS VALDENSES

El capítulo 4, "Fieles porta antorchas", describe el papel de los valdenses en la transmisión del texto. Según la autora, «se contaron entre los primeros de todos los pueblos de Europa que poseyeron una traducción de las Santas Escrituras» y «centenares de años antes de la Reforma tenían ya la Biblia manuscrita en su propio idioma» (CS 63.1).

El relato detalla la formación de sus jóvenes. Los pastores les enseñaban la Biblia como estudio principal; aprendían de memoria los Evangelios de Mateo y Juan y muchas epístolas, y «se ocupaban también en copiar las Santas Escrituras» (CS 65.3). Algunos manuscritos contenían la Biblia entera y otros solo pasajes escogidos (CS 65.3). La autora describe así ese trabajo: «alumbrándose con antorchas, copiaban las Sagradas Escrituras, versículo por versículo, y capítulo por capítulo» (CS 66.1).

Esos ejemplares circulaban de forma discreta. Según el capítulo, los misioneros valdenses solían trabajar como comerciantes y «llevaban siempre ocultos ejemplares de la Biblia entera, o porciones de ella» (CS 68.1), que mostraban a sus clientes cuando se presentaba la ocasión.

El mismo capítulo explica por qué esa labor resultaba tan difícil. Según el texto, en aquellos siglos Roma «trató de destruir todo lo que era herético, bien se tratase de personas o de escritos», y la autora añade: «Antes de la invención de la imprenta eran pocos los libros, y su forma no se prestaba para conservarlos» (CS 59.2).

LA BIBLIA EN LA LENGUA DEL PUEBLO: WICLEF Y TYNDALE

El capítulo 5, "El lucero de la reforma", sitúa en Inglaterra un nuevo paso en la transmisión del texto. Salvo entre los valdenses, explica la autora, la Palabra de Dios había quedado «encerrada dentro de los límites de idiomas conocidos tan solo por la gente instruida» (CS 76.1). Juan Wycliff «acabó la primera traducción de la Biblia que se hiciera en inglés» (CS 83.2).

El texto describe cómo se multiplicaban los ejemplares sin imprenta: «los ejemplares de la Biblia no se multiplicaban sino mediante un trabajo lento y enojoso» (CS 84.1). Muchos se ofrecieron a copiarla, pero «les costaba mucho a los copistas satisfacer los pedidos», y en muchos casos «se unían varias familias para comprar un ejemplar» (CS 84.1). Según la autora, todavía no había en Inglaterra una ley que prohibiera leer la Biblia, porque nunca se había hecho una versión en la lengua del pueblo; esas leyes llegaron poco después (CS 84.3).

El capítulo 15, "La verdad progresa en Inglaterra", continúa la historia con Tyndale. La autora señala una limitación de la versión anterior: «La Biblia de Wycliff había sido traducida del texto latino, que contenía muchos errores» (CS 251.1). Añade que en 1516 Erasmo había publicado su versión grecolatina del Nuevo Testamento, y que «era esta la primera vez que la Palabra de Dios se imprimía en el idioma original» (CS 251.1); en ella, según el texto, se corrigieron muchos errores de las versiones más antiguas.

Tyndale, que según el relato había recibido el evangelio por medio del Testamento griego de Erasmo (CS 252.1), tuvo que salir de Inglaterra y publicó el Nuevo Testamento en inglés en Alemania. En Worms, indica el capítulo, «pronto salieron de la imprenta tres mil ejemplares del Nuevo Testamento» (CS 253.2). El texto recoge también un episodio: el obispo de Durham compró todas las Biblias de un librero para destruirlas, pero con ese dinero se pudo costear «una edición nueva y más elegante» (CS 253.3). Tyndale murió mártir; la autora concluye que «las armas que él había preparado sirvieron para ayudar a otros soldados a seguir batallando a través de los siglos» (CS 253.4).

LA GUERRA CONTRA LA BIBLIA Y SU DIFUSIÓN POSTERIOR

El capítulo 16, "La Biblia y la Revolución Francesa", narra un intento de suprimir las Escrituras. Durante la Revolución, según la autora, «se recogían Biblias para quemarlas en las calles» (CS 276.2). El texto cita además el Journal de Paris del 14 de noviembre de 1793, que describe cómo una sociedad popular exhibió fragmentos semiquemados de libros, entre ellos el Antiguo y el Nuevo Testamento (CS 278.5).

El mismo capítulo relata que la situación se invirtió: tres años y medio después de los decretos de 1793, la misma asamblea legislativa los anuló y «concedía tolerancia a las Sagradas Escrituras» (CS 288.1). A continuación, la autora enumera hechos posteriores: «En el año 1804 se organizó la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera», y «en 1816 se fundó la Sociedad Bíblica Americana» (CS 288.2). Según el texto, cuando se creó la sociedad británica la Biblia circulaba en cincuenta idiomas, y desde entonces «ha sido traducida a centenares de idiomas y dialectos» (CS 288.2). La autora atribuye a los adelantos de la imprenta un «notable impulso a la circulación de la Biblia» (CS 289.1).

El capítulo cierra el asunto con una frase atribuida a Voltaire, «Yo he de probar que un solo hombre basta para destruirla», y con la respuesta que la autora toma de un antiguo reformador: «La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos» (CS 289.2).

¿ERRORES DE COPISTA? LA FIABILIDAD SEGÚN LA AUTORA

Elena G. de White aborda directamente la pregunta sobre los posibles fallos de transmisión. En Mensajes selectos recoge la objeción: «¿No creen que debe haber habido algún error de copista o de traductor?» Y responde: «Todo esto es probable» (1MS 18.2). Sin embargo, sostiene que esos errores no deberían ser motivo de tropiezo: «Todos los errores no ocasionarán dificultad a un alma ni harán que ningún pie tropiece, a menos que se trate de alguien que elaboraría dificultades de la más sencilla verdad revelada» (1MS 18.2)

En La educación, la autora plantea la cuestión de las pruebas. Afirma que «Dios ha dado en las Escrituras suficiente evidencia de su autoridad divina», pero reconoce que «él no ha eliminado la posibilidad de dudar; la fe debe apoyarse en la evidencia, no en la demostración» (ED 153.2). En el mismo capítulo sostiene que «los misterios de la Biblia, lejos de ser un argumento contra ella, se encuentran entre las más fuertes pruebas de su inspiración divina» (ED 154.2), y presenta como otra evidencia el cambio de vida de quienes la leen: «Esta experiencia es la mayor evidencia de que la Biblia es de origen divino» (ED 155.4)

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

Fuentes citadas (en orden de aparición):
- (1MS 17.3) White, Elena G. Mensajes selectos, tomo 1, cap. 1 "La inspiración de los escritores proféticos", apartado "La inspiración de la palabra de Dios", p. 17.
https://m.egwwritings.org/es/book/1777.87
- (1MS 20.2) White, Elena G. Mensajes selectos, tomo 1, cap. 1 "La inspiración de los escritores proféticos", apartado "La inspiración de la palabra de Dios", p. 20.
https://m.egwwritings.org/es/book/1777.102
- (CS 75.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 5 "El lucero de la reforma", p. 75.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.333
- (CS 66.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 66.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.292
- (CS 63.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 63.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.276
- (CS 65.3) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 65.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.288
- (CS 66.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 66.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.291
- (CS 68.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 68.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.299
- (CS 59.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 4 "Fieles portaantorchas", p. 59.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.261
- (CS 76.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 5 "El lucero de la reforma", p. 76.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.336
- (CS 83.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 5 "El lucero de la reforma", p. 83.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.370
- (CS 84.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 5 "El lucero de la reforma", p. 84.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.372
- (CS 84.3) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 5 "El lucero de la reforma", p. 84.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.374
- (CS 251.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 15 "La verdad progresa en Inglaterra", p. 251.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1188
- (CS 252.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 15 "La verdad progresa en Inglaterra", p. 252.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1191
- (CS 253.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 15 "La verdad progresa en Inglaterra", p. 253.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1196
- (CS 253.3) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 15 "La verdad progresa en Inglaterra", p. 253.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1197
- (CS 253.4) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 15 "La verdad progresa en Inglaterra", p. 253.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1198
- (CS 276.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 276.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1318
- (CS 278.5) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 278.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1331
- (CS 288.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 288.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1376
- (CS 288.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 288.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1377
- (CS 289.1) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 289.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1381
- (CS 289.2) White, Elena G. El conflicto de los siglos, cap. 16 "La Biblia y la Revolución Francesa", p. 289.
https://m.egwwritings.org/es/book/1710.1382
- (1MS 18.2) White, Elena G. Mensajes selectos, tomo 1, cap. 1 "La inspiración de los escritores proféticos", apartado "La inspiración de la palabra de Dios", p. 18.
https://m.egwwritings.org/es/book/1777.92
- (ED 153.2) White, Elena G. La educación, cap. 18 "Los misterios de la Biblia", p. 153.
https://m.egwwritings.org/es/book/1702.862
- (ED 154.2) White, Elena G. La educación, cap. 18 "Los misterios de la Biblia", p. 154.
https://m.egwwritings.org/es/book/1702.866
- (ED 155.4) White, Elena G. La educación, cap. 18 "Los misterios de la Biblia", p. 155.
https://m.egwwritings.org/es/book/1702.874

Bibliografía:
- White, Elena G. El conflicto de los siglos. Ellen G. White Writings, https://m.egwwritings.org/es/book/1710.0
(consultado el 6 de octubre de 2026).
- White, Elena G. Mensajes selectos, tomo 1. Ellen G. White Writings, https://m.egwwritings.org/es/book/1777.0
(consultado el 6 de octubre de 2026).
- White, Elena G. La educación. Ellen G. White Writings, https://m.egwwritings.org/es/book/1702.0
(consultado el 6 de octubre de 2026).